Hoy ha sido un día difícil, son las 5 de la mañana y después de una noche interminable he tenido que dar el último adiós a Milo. Sabíamos que esto podía suceder, que un gatito con horas de nacido es un reto enorme cuando no tiene a su mamá. Pero aún así lo intentamos porque teníamos que hacerlo, y lo hicimos todo, Dios sabe que lo intentamos todo y que en sus cortisimas dos semanas de vida recibió mucho amor y los mejores cuidados, aunque no fueron suficientes.
Mi consciencia está tranquila pero tengo el corazón deshecho y el alma arrugada. Quienes tengan mascotas saben de lo que hablo. Milo ni siquiera llegó a abrir los ojos, pero estoy seguro que sintió nuestra mano tibia cuando lo acariciábamos. Creamos una conexión muy fuerte que solo puede tener un nombre: amor.
Hoy te despidimos deseando haber podido hacer más por ti.
Que en paz descanses.
PD: habría preferido no escribir esto, pero se los debía porque ya se los había presentado y siento que hubieran querido saber.