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El tenis y yo

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Bueno siempre me ha gustado el fútbol y el voleibol pero también me empezó a interesar el tenis cuando conocí a mi primer novio que era un loco de la raqueta y la pelota, además debo reconocer que me gusta la moda ligada a este deporte por lo que me dije, bueno, me gustaría intentarlo. Le dije a mi novio mi decisión y que me encantaría que me enseñara a jugar como una profesional.

Al principio él no quería, decía que esto no es un pasatiempo es un deporte tan respetable como el fútbol o el voleibol pero yo le insistí tanto, y bueno, le hice una oferta que no pudo rechazar por lo que terminó aceptando. Lo primero que hice fue comprar esas falditas tan bonitas, unos zapatos adecuados y listo, ah, la raqueta, bueno mi novio me prestaba la suya. Listo, soy tenista.

Fuimos al club donde juega, y lo primero que me dijo fue a correr. No sé cuantas vueltas le dimo a esa cancha pero ya estaba mareada. Luego correr de la línea de fondo a la maya y viceversa para después de lateral a lateral. Luego de semejante maratón ahora sí, practicar con el instrumento: la raqueta. Estaba emocionada, empezamos primero con algo básico, peloteos lentos cerca de la maya como por una hora, es algo muy repetitivo, rayando lo tedioso. Luego de eso nos fuimos al saque, uff, qué cosa tan difícil porque por mucho que me concentrara esa bola nunca pasaba al otro lado de la cancha.

Pero más difícil era la devolución del saque. Mi novio sacaba muy despacio y yo a duras penas podía dirigir la pelota, si no la mandaba a las gradas la pegaba contra la maya o se iba donde la silla del árbitro, nada que esto es sumamente rudo. Pero cuando realmente entendí que este deporte no era para mi fue en el momento que el malvado de mi ex me puso a jugar un pequeño partido de un set contra una niña de 10 años, la cual me barrió en la cancha con un contundente y humillante 6-0.

Le dije, tienes razón, esto no es para mí, reconocí que su deporte es sumamente duro y que su entrenamiento y práctica se necesita vocación, voluntad y bastante determinación, como cuando jugaba voleibol o como lo hace mi hijo con el fútbol. Dejé de intentarlo pero eso sí, me quedé con la falda y los zapatos cool, la moda de las chicas del tenis es en lo único que hago match point.

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