Un día inusual, iba caminando por una calle inusual, entré en una librería bastante inusual, vendían también libros usados, algunos usuales y otros, no tanto. Llamó mi atención el título: El Diario de Marcela, de Héctor Martori.
Era inusualmente muy económico y sólo aceptaban efectivo, lo compré. Fue una bonita decisión, sin duda, de las mejores novelas que he leído, me cautivó desde el principio.
Pero lo que más me enamoró y que tomo ahora, como filosofía de vida es el siguiente freagmento que cito:
"Es como en cada figura del caleidoscopio, sólo se mueven los componentes y cambian los dibujos, pero el caleidoscopio es siempre el mismo. Su núcleo sigue inmutable, y cada figura es sólo posible por la cantidad, forma y color de los elementos que lo componen.
Y [...] era sólo una vuelta de mi caleidoscópica forma de expresión [...]. Vueltas y vueltas y cada vez surge una expresión distinta pero fundamentalmente idéntica, inconfundible, un núcleo llamado Marcela.
[...] Y sin embargo nada, absolutamente nada ha cambiado. Sólo una figura más del mismo caleidoscopio."
Y es que eso somos, caleidoscopios. Somos siempre el mismo cuerpo, somos siempre la misma alma, pero al vivir cada experencia, al terminar cada día, vamos girando, vamos agregando combinaciones de formas y colores distintas a ese caleidoscopio que somos. En efecto, no cambiamos, solo agregamos formas, combinamos los colores de otra manera.
Esta es una novela de mis favoritas, es uno de los libros que me ha marcado para siempre y no sólo por este fragmento.
Altamente recomendado: en El Diario de Marcela se reflejan esos sentimientos de "hastío", "incomunicación", "condicionamiento" con los que que se identifica el autor, Héctor Martori, valores de una sociedad que abre paso a la lenta y gradual destrucción del hombre como ser vivo, transformándolo en un "repetidor de esquemas". Marcela, la protagonista, es uno de esos personajes que se hace consciente de este círculo vicioso y de la imposibilidad de romperlo. En ella, se opera un "cambio" en cuanto llega a su vida, Alex, un ser de "otro" planeta, un símbolo, de lo que el hombre puede llegar a ser en el futuro. En Marcela se desencadenan una serie de dudas y nuevos planteamientos que la llevan a elegir un destino distinto.
¡Simplemente maraviloso!
(Me serví del libro para hacer este último párrafo).
Fotos: Canon PowerShot A2300 IS 16.0 MP Digital Camera with 5x Optical Zoom
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