Los zapatos mágicos
00:00
Tendría David como 15 años cuando se enteró que Onorberto Plata, ya retirado de las competencias, iría al pueblo a dictar una charla. Emocionado de verle, David no pudo dormir toda una semana contando los días para tan especial encuentro. Cuando llegó al evento no solo conoció a su héroe sino que en mitad de la reunión, Onorberto se quitó sus famosos zapatos rojos y preguntó quién de los presentes se los merecía. No hubo dudas: el pueblo todo gritó el nombre de David. David tomó los zapatos como si fueran un trofeo, el más preciado de todos.
00:00
Desde el mismo instante que David se puso los zapatos de su héroe sintió que podía ser el más veloz de todos. Y así comenzó: primero entrenando, luego participando en carreras locales y nacionales. Los triunfos no se hicieron esperar: David competiría internacionalmente. Cada triunfo, cada nueva hazaña, él se las adjudicaba a aquellos zapatos viejos, pero mágicos de Onorberto Plata, su héroe. Soy el más veloz por estos zapatos, dijo en algunas entrevistas.
00:00
Luego de muchas hazañas deportivas, David ya viejo, hizo con sus zapatos lo que una vez Onorberto hizo con ellos: los regaló. Lo que nunca supo David fue que la habitación de Onorberto Plata estaba llena de zapatos rojos que él regalaba en cada una de las charlas y que todos los zapatos eran producidos en serie por Nike.