Las sombras de Nina (Relato corto)

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Las sombras de Nina

Desde aquella vez, Nina no sale de su casa. A veces se despierta en mitad de la noche llorando, asustada. Escuchando nuevamente las palabras que regresan y retumban en la acústica de su cuerpo reloj. En su casa todos duermen, pero ella llora y gatea para poder salvarse de las manos que la persiguen y siempre la encuentran en mitad del terror.

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Después de aquello, pensaron que no habría secuelas, pero ella camina y voltea alargando los silencios, la sospecha, el vivir en una esquina, del cuarto y la vida, hincada de rodillas, pegada a la pared. Nina detiene sus pupilas sobre el cadáver del girasol que cortaba cuando niña y que ya no.

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La gente sabe que sus ojos fríos de pena, llevan la condena de la locura y el estupor, que sus ojeras del insomnio la condenan como residente de la penumbra y el temor. ¿Qué tienes, Nina, que no ríes, dónde está tu sonrisa, tu inocencia, por qué tanto dolor? Preguntan cómo si una respuesta resumiera la carga pesada que trae el horror.

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Y Nina camina y voltea, porque la sombra que la persigue no es de ella y la acompaña donde sea, en la oscuridad y en la luz, haciéndola sentir un miedo sin nombre. Porque la sombra que persigue a Nina no es de mujer, sino la de un hombre.


HASTA UNA PRÓXIMA HISTORIA, AMIGOS

Las sombras de Nina (Relato corto) | Ecency