La edad de los corazones rotos
Mientras veía a Mayela, vino Lorena y me preguntó que si iba para su fiesta. A mí me gustan las fiestas porque hay piñata y en las piñatas hay juguetes, pero más me gusta Mayela. Por eso le pregunté a Lorena si había invitado a Mayela y ella me dijo que sí. Entonces sí voy, le dije. Cuando llegué a casa, le dije a mi mamá que me comprara un regalo para Lorena y otro para Mayela, porque no vaya a ser que Mayela se ponga celosa y no me hable después porque le estoy dando regalos a otra. Papá dice que las mujeres son terribles cuando se ponen celosas y que comen gente, así dijo, y no quiero, de verdaíta, que Mayela me coma a mí.
Yo a veces sueño que voy a la luna con un cohete o al mar, y que agarro caracoles y nadobocaarriba. Todo esto lo hago con Mayela y me despierto muy feliz. No hay ningún sueño donde Mayela no sea mi novia, ningunito y en ningunito aparece Juancho. Yo una vez fui al cumpleaños de Mayela . La mamá le hizo una torta de chocolate y había piñatas con muchos caramelos. Mi mamá me compró un monopolio para que se lo regalara y cuando llegué, se lo di Pero la mamá de Juancho le compró una muñeca que llora. Mayela pasó toda la noche cargando la muñeca para arriba y para abajo. Yo le dije al rato a mi mamá: yo me quiero ir. Estoy harto del llanto de esa muñeca y nos fuimos.
Ahorita que estoy aquí en la fiesta de Lorena y veo a Mayela reírse con Juancho, quiero decirle que él una vez le puso un hilo a una mariposa para que no volara, que también le quitó, en primer grado, la patica a un grillo para que no pudiera saltar, y que fue él quien le puso chicle al pupitre la otra vez, pero primero debo preguntarle si quiere ser mi novia. Así que, aunque me muera de nervios y Juancho esté con ella, voy a ir hasta allá.
Camino y me le acerco y cuando voy a hablar con ella, solo puedo decir: