El secreto de Rey
A la rueda rueda, de pan y canela, dame un besito y vete pa' la escuela, si no quieres ir, acuéstate a dormir...
Cantan todos brincando y riendo. El bullicio infantil es total en todo el recinto. En una esquina, Rey, el perro guardián del colegio, los mira y olfatea el aire de manera insistente.
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Un grupo de niños sale de un salón y entra en otro; todos van corriendo y riendo. Otro grupo juega con una pelota que pasa de mano en mano, de patada en patada, de rebote en rebote. La niña de trenzas lleva una muñeca y su coche; las otras niñas dibujan una rayuela en el suelo. Rey se levanta atento y ladra: hay un nuevo niño a la hora del recreo.
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El nuevo niño se acerca un poco perdido y extrañado. Nadie nota su presencia. Así que se queda mirando cómo juegan todos, hasta que por casualidad la pelota llega cerca y él con sus pies pequeños, viendo la oportunidad de jugar, le da con todas sus fuerzas. Los otros niños se ríen y aplauden, y con aquel gesto, lo aceptan. Así que el niño se les une y Rey vuelve a la habitual esquina de la escuela.
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De repente, los niños se evaporan y se van cómo vinieron. Rey sabe que ya es de mañana, y que los niños de la noche ya se fueron. Tocan el timbre y ve pasar la fila de niños, todos hablando y riendo. Los mira a todos y sabe que hoy hay un niño menos. Aquel que vino en la noche por primera vez y que desde ayer es un angelito en el cielo.
HASTA UNA PRÓXIMA LECTURA, AMIGOS