Demorado amor
Tenía él 25 años, ella 20, y mientras más la conocía, le pertenecía menos. Fue su sueño ella, el brillo de sus ojos en las horas más tristes, la canción que cruza con el vaivén de su cabello. Eso sí, jamás fue herida o cicatriz, para él siempre fue un bonito recuerdo. Desde que la vio por primera vez, por más iluso que parezca, ella empezó a dormir en su pecho.
Luego ella se casó y él se fue del pueblo. Luego el también se casó y tuvo hijos. La vida continuaba así aun con todas la piezas en desperfecto. Y como el mundo da vueltas y al parecer es un pañuelo, encontró con un amigo, el número de teléfono y la llamó. Sintió, al escucharla, nuevamente su sangre, como potros salvajes, recorrer todo su cuerpo. Quedaron en verse en un café y recordar viejos momentos.
Por eso ella está allí, esperándolo, y por eso él la mira desde lejos. Tiene miedo de acercarse, de hablarle, de decirle todo lo que ha callado desde hace tiempo. Por eso él se va, jamás llega a la cita y ella nunca sabrá que siempre ha sido para él, por siempre en la eternidad, su gran amor pospuesto.