Cuestión de perspectiva (Relato corto)

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Cuestión de perspectiva

El hombre llegó a casa con las manos ensangrentadas. Su mujer que estaba en la sala mirando la televisión se estremeció al verlo así. No pronunció ninguna palabra, pero se fue detrás de él, quien subió las escaleras de manera apresurada y en silencio. Al llegar a la habitación, el hombre se dirigió al baño y la mujer escuchó cuando abrió la regadera. Lentamente, la mujer se sentó sobre el colchón sintiendo que todo le daba vueltas.

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A la media hora, el hombre salió con una toalla alrededor de la parte baja de su cuerpo y la ropa manchada de sangre en las manos. A pesar de que el cabello mojado y desordenado le tapaba parte del rostro, la mujer pudo ver la piel pálida de su esposo. La mujer lo miró en silencio esperando que le explicara. Él se dio cuenta y llevó la ropa sucia al cesto, allí se detuvo como esperando algo, pensando, luego como autómata se sentó al lado de ella en la cama matrimonial y comenzó a hablar:

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_He matado a mi amante. La he encontrado con otro. No sé qué me ha pasado. Los celos me han cegado y me he vuelto loco. Yo había intuido algo, sin embargo, mis sospechas hoy se hicieron realidad y al verla con otro hombre, ella no ha tenido otra salida que confirmarlo. Cuando llegamos a la casa que le he alquilé hace años atrás, discutimos. Ella luego se bañó y se acostó, y ahí fue cuando agarré el arma. Como te dije, no sé lo que me ha pasado: me he vuelto loco.

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La mujer, hasta ese momento callada, le miraba al hombre sus ojos, cuando de repente suspiró y le dijo:

_Yo también había sospechado tu engaño y hoy lo has confirmado –dijo la mujer mirándose las manos- sin embargo, más que acabar contigo, solo voy a pedirte que agarres tu ropa, incluyendo la manchada de sangre y salgas de mi casa en este mismo instante –concluyó la mujer levantándose de la cama y volviendo a la sala a mirar su programa favorito.

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HASTA UNA PRÓXIMA LECTURA, AMIGOS

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