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Lamentablemente, primero, tendremos que discutir, antes de libar el amargo sabor del vino...
¡Tú, que nada te llevas!, pareces recolector de desperdicios o un limosnero a las puertas de una iglesia...
¡Solo sabes causar molestias!, hacer que la gente viva con el pasivo temor a encontrarte cuando menos se lo espera. ¿Qué sabes de la dicha y el sufrir? ¿Del amor y la felicidad? o ¿Del ganarse la vida...? ¿Qué sabes del arte?, si de nada te vale, alguien que intenta de si mismo salvarse...
Tener todo y después perderlo hasta quedar sin nada. Así, es la vida; caminar con la luz del día en un jardín hasta que llega la noche y caen los pétalos. Se secan las flores. Se marchitan hasta los botones y las raíces enterradas, son recordatorio, de que la aventura termina cuando el hueso se corroe. Ni la profunda melancolía es digna de tu vil naturaleza. La huella dejada por una decepción remueve el corazón y su fibra, te hace sentir humano a pesar de tratarse de algo que te deja hecho trizas. La angustia de pasar necesidades y sentir hambre, por ejemplo, son algunos de los mayores sufrimientos del ser humano. Las enfermedades, las crisis, el rencor y la ira, los laberintos del amor y el sabor a hiel que deja un romance cuando se termina.
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Pero insisto, ¿Qué buscas? ¿Por qué te entrometes donde no eres bienvenida? ¡Ni aún, el suicida te ama!; Confuso, él creyó que apagar su mente sería como dormir y despertar en un mejor mañana...
Mirarte al espejo y descubrir que eres imperfecto. No estar conforme con tus atributos, ni con los cambios que da tu cuerpo, así sea, de mal para bien. Siguen siendo cosas de humanos que tratan de comprender al ser atrapado en la cárcel que están mirando. ¡Pero, tratar contigo!, es un vicio. Es jugar a lo indefinido, buscar la luz del "Final" a partir de un oscuro "Principio", cuando por los tiempos de los tiempos, nadie ha podido explicar tu origen maldito. Esa incógnita que traes contigo, esa estúpida razón que crea el temor a conocerte. ¡Y pensar!, que eres un destino seguro cuando se acaba la suerte. La única que sabe lo que viene después del breve paseo por el tiempo presente. Ni la ciencia, ni la religión, ni los sabios, ni los maestros de los sabios, ni los verdaderos genios. Ninguno, ofrece un testimonio convincente, tan siquiera, una noción de lo que eres, más allá, del concepto ordinario del fin de un ciclo biológico, dado que, las células envejecen.
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¿Por qué tu acoso? ¿Por qué eliges a tu antojo? ¿Acaso coleccionas huesos? Porque no creo, tengas poder sobre el alma de un falso cordero...
¡Qué será del músico y su partitura!, del científico y su invento. Cada ser humano lucha por lograr sus propias metas, y las disfruta, y las ve nacer... A dónde van los poemas perdidos, esos que se los lleva el viento por ser tan ligeros que pueden flotar como la mente y los pensamientos. Si todo es finito, entonces algún día habrá una última generación de humanos que serán también el final de tu apetito. ¿Serán ellos capaces de recolectar nuestro legado? ¿Serán los elegidos para cargar con todo lo que hemos creado?...
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¡Pero tú! Seguirás siendo la insondable. La mueca macabra que se ríe cuando otros caen, tomando los cuerpos para tu extraño fin, ese fin, del cual nadie sabe...
La vida es un suspiro y una vela encendida no avisa cuando se acaba el hilo.
¡Te escribo esto!, porque aun no es tarde. De parte del penúltimo alter ego, el poeta oscuro, con el puño cerrado y la mente en pleno vuelo. Al pie de una cama están dos copas de vidrio y la botella antaño, con el amargo vino tinto. ¡Nadie sabe cuándo le sorprende!, nadie está realmente seguro cuándo tendrá a lugar "El brindis", con su incomprensible amiga, La Muerte...
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FIN