Se fue la dulce miel que probé en sus labios, y me quedo solo su veneno, eso es lo que queda después de la despedida, el veneno, la rabia, ira, y decepción, porque nos idealizamos a las personas y no somos capaces de ver quienes son verdaderamente y cuando nos damos cuenta caemos directamente de la nube donde estábamos montado al mismo infierno y entonces sufrimos intensamente, vivimos nuestro duelo y luego nos volvemos a levantar, lo mas importante es no regresar a lo mismo, tratar de aprender de las malas experiencias y hacernos mas grandes cada día.