Antes de que usted uniera sus codos con los míos
carcomía las solapas, los bombones y los corotos
en un orden compulsivo, en una ráfaga cristalizada
antes de que reventara mis talones para alcanzar los suyos
olfateaba la mantequilla, el arrecife y la radio
con el índice apuntando, catando y cambiando;
mi brazo taladra y taladra,
tengo un recuerdo severamente táctil
no sé de sus ojos
no sé de esa cicatriz al lado izquierdo de su cara
cómo se verá, qué color tendrá (?
grababa poro a poro sin siquiera anticiparlo
ese mar de lunares y de pecas que me estremecieron de memoria
esa llanura de alfileres que reventaban mis mejillas
mientras ungía de interjecciones cada recodo de la habitación.