Mirándose a los Ojos ||

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La bestia, asechando, analiza a su desprevenido huésped. Lo mira desde lejos con cautela. Enciende el silencio como preludio del fuerte ruido que se avecina. Ambos, cazador y presa, son un espejo, con el que ninguno aún se topa de frente.

En ese momento, el descuido es una bola de nieve que da su primer paso de ser avalancha. Ninguno es capaz de advertir la llegada de la tormenta, pues, la mente del incauto todavía no se vuelve laberintos, pero es porque no necesitaba escapar, no está en jaque de riesgo, pero pronto las ideas asimilarán que basta solo un segundo para que una bestia te devore.

Santiamén destructor, se derrumba la paz del forajido, se caen los pedazos de la fe y ante la sorpresa de un nuevo presente, la víctima entra por sí sola en la trampa de la fiera al no tener respuestas de lo que un día tuvo como duda, además suma nuevas preguntas al caos que lo condujo a estar mirándole los ojos al monstruo que alimentó cuando dio por sentado el mañana.

En un mismo cuerpo, amarrado por las circunstancias que no vio venir, el alma reconoce a sus demonios y así entiende que ha caído en su propia trampa.

La batalla será feroz, quizás solo uno saldrá vivo de la reyerta entre el conflicto y la tranquilidad. A menos que halle la manera de domesticar a su inculto, mirándose a los ojos, hasta apaciguarse, hasta complementarse, hasta entenderse y ser solo uno.

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Fotos de mi Autoría || Derechos Reservados
Nikón D5200 || Lente 35mm

Mirándose a los Ojos || | Ecency