Estaba tan aburrida y tan harta de su vida monótona que decide echar un vistazo al pozo de la vida, donde se podía admirar la vida mortal de los humanos.
Después de un rato, un humano en especial logra llamar su atención, y es que ese humano tenía una manera muy particular de vivir y de ver la vida de una manera muy diferente a los demás, cosa que le generaba mucha intriga a la diosa.
El humano en las noches siguientes esperaba a su diosa en sus sueños, esperando a que aparezca esa bella mujer, pero aun y con todo su deseo solo se encuentra con un gran vacío. Mientras tanto la diosa Aishty busca respuestas con el oráculo y éste le dice:
-Mi reina, lo que sientes es amor por un mortal.
Aishty no lo podía creer, jamás se había enamorado y menos de un ser inferior a ella.
Le pregunta al oráculo si hay alguna manera de que ambos estuvieran juntos, y el oráculo responde:
-¿Pero, a que te refieres? Yo soy una diosa y todos deben obedecerme.
-La única manera de que puedan estar juntos físicamente es que el humano renuncie a su mundo y decida vivir en el nuestro.
Aishty se queda pensando un rato y corre hasta la fuente de la vida a esperar los sueños de su amado. Una vez en sus sueños, el humano se alegra mucho de verla y al intentar hablarle la diosa pone un dedo en su boca y sin esperar más le propone irse con ella al gran paraíso donde ella es reina.
Aishty le muestra las grandes riquezas y lo grandioso de su mundo insistiéndole que el seria amo y señor de todo eso si el accedía a dejar todo lo que una vez fue y conoció en la Tierra por ella, pero para su sorpresa el humano le responde que NO.
-Mi querida diosa, los humanos nacimos para morir y amo a la perfección del caos de mi mundo. Tengo muchas cosas aquí que ni todo el dinero y poder pueden comprar.
Aishty al escuchar esas palabras dejó salir una lágrima y le dijo:
-Entonces hasta siempre amado mío.
La diosa no volvió a ver en la fuente de la vida y aquel humano continuó con su tradicional vida de mortal. Después de muchos años cuando el humano ya era un anciano y estaba a punto de morir Aishty lo visitó en sueños para despedirse de él diciéndole de una manera muy dulce:
-Vuela alto amor mío. Viviste lo que realmente quisiste vivir.
Posted from my blog with SteemPress : https://merryslamb.timeets.com/2018/10/27/un-amor-de-ensueno/