Ahora le echaremos un vistazo a la vida sexual del hombre promedio. Averigua qué es lo típico en el colchón y cómo mejorar tu desempeño.
El hombre promedio tiene relaciones sexuales dos veces por semana. Eso si está casado. Si es soltero y vive solo, la frecuencia baja a una vez semanal. ¿Soltero y en amasiato? Tres veces por semana. Hey, por alguna razón se dicen que viven en pecado.
No necesitas hacer uso de tu pensión e irte a visitar todos los burdeles del mundo. Sin meternos en asuntos sentimentales, la mejor manera de garantizar una relación sana es hacer más de lo que a ella le gusta en la cama y menos de lo que le desagrada. Por ejemplo…
Podrías pensar que te enfocas demasiado en esta parte de su cuerpo. No es así. Los pezones de la mujer son el mejor el mejor lugar para estimularla, además de sus genitales. Pero no te conformes con agarrar y apretar. Lo aconsejable es dibujar círculos suavemente con la punta de los dedos alrededor de la base de cada pezón, luego empujar con suavidad hacia abajo la punta y dejar que regrese a su posición original.
En la posición misionera seguido es difícil estimular el clítoris, y un hombre necesita brazos y piernas relativamente fuertes para ser efectivo. Si no te queda otra opción más que hacerlo así, coloca almohadas bajo su espalda para levantarla un poco y mejorar el ángulo de penetración; esto te permitirá penetrar con mucha mayor efectividad.
En vez de colocar la mano allá abajo y frotar con fuerza, intenta trazar las orillas exteriores de su labia con la punta de los dedos, mientras apartas delicadamente los labios. La piel estirada tiende a ser más sensible, de manera que esto deberá mandar olas de placer a través de ella.
Suena exótico, pero no lo es. En el instante en que sientas que el corcho está por salir disparado, dóblate como si intentaras mover los intestinos, sin hacerlo, claro. Al aumentar la presión intraabdominal relajas los músculos que se contraen durante la eyaculación. Así puedes aguantar unos minutos más.
Mientras que a tus amigos quizá no les moleste cuando les dices “tarados”, lo más probable es que a ella no le cause ninguna gracia que la llames de esa manera. El sarcasmo es para tus amigos. Las mujeres no se la pasan diciéndose “hey, perra” entre ellas.
Si pronuncias esto casi inmediatamente después de la primera vez que tuvieron relaciones sexuales, se va a escuchar completamente falso. Peor aún si comienzas a hacer comentarios amorosos; ella va a pensar que eres un buen candidato para una relación y querrá esperar antes de irse a la cama contigo.
Guarda tu amor profesionalmente para cuando el sexo no sea una opción; por ejemplo, para cuando esté enferma y necesite esas demostraciones de afecto.
Estás cerca, muy cerca, pero estás olvidando lo que te trajo aquí en primer lugar. Las mujeres obtienen su máximo placer erótico al besar a cada momento y apasionadamente. Si sientes que está perdiendo interés, besarla es siempre la mejor manera de regresarla a donde estaba en un principio. Sólo recuerda que besarse con pasión no siempre implica sacarla las amígdalas. Trata de cambiar tu juego de lengua con besos a boca cerrada ocasionalmente en la nariz, ojos y frente.