Es una práctica, disciplina, que se vuelve parte de la persona, por traer beneficios a la salud mental, física y espiritual de quien la practique.
Muchos se preguntan ¿cómo se medita?, eso de estar en silencio y poner la mente en blanco no va conmigo…pues MEDITAR, no es poner la mente blanco, es sentarse en silencio, sentir la respiración, observar los pensamientos que lleguen y dejarlos pasar, nunca engancharse.
Otros dicen, eso de estar en silencio no va conmigo," por tanto tiempo que váááá", "tengo muchas cosas que hacer" "es un fastidio".
Esta práctica se puede iniciar con un minuto diario… ir aumentando progresivamente…por experiencia propia cuando se inicia un minuto parece una eternidad…
Es cuestión de decisión personal, entender que hacerlo nos tranquiliza. Hay que recordar que nuestro mundo externo, nuestro entorno está lleno de muchos ruidos que entorpecen la paz de cada quien. Esos ruidos los llamo: quejas, criticas, miedos, no puedos…etc, etc.
-Darnos cuenta y permitirnos escuchar nuestros latidos del corazón.
-Que hay vida.
-Permitir observar los pensamientos que llegan.
-Relajarnos.
-Mirar hacia adentro y preguntarnos porque me siento así, o porque esta persona no se me despega de mis pensamientos, comenzar a conocer nuestro mundo interior.
Muchos profesionales de la medicina como psicólogos, psiquiatras, profesionales que no se quedaron solo en lo científico, han ido más allá, han comprendido que hay algo más profundo en cada ser y que eso se llama espiritualidad, que hay una conexión con lo divino, recomiendan la práctica para mejorar primero con uno mismo y luego con el mundo que nos rodea.
Hay una frase que muchos la repiten y repiten pero no la internalizan: ***no trates de cambiar al mundo, cambia tú y verás cómo cambia tu alrededor.***
Soy practicante de la meditación desde hace dos años aproximadamente de forma disciplinada, ya forma parte de mí. Ha sido punto clave para manejar internamente la cantidad de pensamientos en estos meses de incertidumbre que vivimos a nivel mundial.