A pocos días de este movimiento telúrico, terremoto palabra que trae con ella dolor, tristeza, miedo, se siente aún la desolación, tristeza, y así se sostendrá por meses, quizás por más tiempo.
Cuando nos dimos cuenta de lo fuerte que sucedió, comenzaron las redes a informar, dije se rompió una estructura, una estructura que viene rompiéndose desde aquél 03 de enero de este mismo año, algo que se esperaba y cuando llegó la mayoría quedamos en el aire, sin pensar, sin saber.
Ahora es el movimiento de nuestra Madre Tierra, otro rompimiento de estructuras físicas, materiales y también internas, que pasó en nuestros adentros, ¿para qué vino esto? Mi vibración cayó, se convirtió en una suma tristeza que no sabía cómo expresar, mi pregunta era ¿Qué hago? Estoy en otros espacios del país, ¿¿cómo ayudo?? Comenzaron los movimientos de donde aportar insumos y no pude quedarme en casa, salí a colaborar, caminé hasta llegar y esta caminata me sirvió para despejar mi mente.
Seguí aun con esa tristeza que aún no salía, pertenezco a un grupo de oraciones de nombre Mujeres y Hombres Medicinas, no tardaron en programar un encuentro y así nos hicimos presente. Esa mañana entre oraciones y luego conversaciones todas liberamos, ese nudo en mi plexo solar desapareció, mi energía cambió y comprendí que los que estamos retirados podemos hacer mucho, la oración es una energía inmensa que llega a todos lados, así es como he podido gerenciar estos sentimientos y emociones encontrados.
Intencionar por los caídos, los rescatados con vida, los que aún entre escombros respirar, por los civiles que fueron los primeros en dar sus manos y cuerpos para comenzar a ayudar, por los rescatistas, por los perritos rescatistas, por las manos de quienes preparan alimentos, por todos aquellos que se han organizado y que la ayuda llegue a donde tiene que llegar. Dejar a un lado los obstáculos que se han visto de diferentes maneras y prevalecer y mantener esa oración que llega a todos.