El día de ayer mi cuñada mi prima y yo, decidimos ir a la playa a pesar del terrible frío que había, la decisión fue en parte porque yo desde que llegué a Barcelona quería ir a ver el atardecer y escuchar las olas Del Mar, la sensación fue extraordinaria y sentí mucha paz.
Nosotras nos llevamos una manta y nos sentamos allí, también nos quitamos los zapatos y mojamos los pies, a pesar de que sentimos un terrible frío estuvimos relajadas, era algo que necesitábamos.
El atardecer estaba completamente hermoso, de un lado estaba la luna y al otro estaba el sol, yo estaba justo en el medio apreciando la belleza de cada lado, mientras que con la luna se veían colores morados, rosas, azules. Con el sol se veía toda la gama entre los rojos y amarillos.
La naturaleza nos regala días hermosos que podemos apreciar y disfrutar plenamente, nunca olvidaré las palabras de alguien a quien aprecio mucho cuando me decía ”Si tú no sabes apreciar cuando un día está hermoso, eres completamente infeliz” y cuánta razón tenía. Desde entonces, no puedo dejar de admirar los atardeceres, las nubes y tener miles de fotos de cada momento donde valore mi vida.