Soy sobreviviente de un país tricolor que le agregaron una estrella, pero le quitaron toda su esencia de vida...
Ahora no tiene sabor (hallacas, sancocho, pabellón, dulces, sal...), tampoco olor (café recién colado, olor de comida recién hecha, o limpio, aseado y perfumado...), ni luz (de muchos que ya no están en este plano producto de la violencia y la desidia, y de otras quienes aún padecen por éstas cosas; porque todo está bajo la oscuridad de la maldad); y sin ninguna alegría (familia, amigos, logros, triunfos...)
¡Pero me declaro rebelde! Por eso estoy aquí... ¡Viva el Arte! ¡Viva Venezuela!