Una de nuestras paradas durante el viaje a Escocia han sido las playas de Morar. Antes de coger el ferry en el puerto de Mallaig para ir a la isla de Skye, hicimos un alto en las conocidas playas de arena plateada de Morar. La arena tiene unos pequeños “cristalitos” de color plata que le dan a la playa un aspecto brillante. La arena es de un color muy claro con estos reflejos y el agua es de un color turquesa grisáceo. Un paraíso en el que perderse durante unas horas, simplemente para desconectar del mundo y reconectar con una misma, dar un paseo, meditar o pensar en nada. Nosotros pasamos un par de horas en familia y las niñas disfrutaron un montón. Nos mojamos solo los pies porque el agua estaba helada pero aún así... ¡fue un gustazo!