Hoy me levanté, intentando escuchar los sonidos del universo, queriendo entender cada señal dada por la pacha mama, la creadora de la luz y la penumbra.
Observaba cada movimiento, cada instante, cada persona, como se ralacionaban con todos los elementos, veías sus caras, sus rostros, sus expresiones tildada de sueños, de desesperanzas, de amor, de paz y rebeldía.
Entendí que cada rostro nos muestran signos, señales de un mundo, de un mundo personal, propio e inimaginable.
Rostros desesperados por la miseria.
Rostros llenos de trabajo y gallardia.
Rostros de desesperanza y humillación.
Rostros de cansancio y desventura.
Rostro de ineptitud y desengaño.
Rostros de sueños y juventud.
Rostros de libertad y rebeldía.
Cada quien nos muestra su mejor rostro, siendo el espejo de su alma.