La vida es elección y elegimos según nuestra escala de valores. No será la misma la vida de alguien que antepone las cosas a las personas que a la inversa.
Una escala de valores bien ordenada siempre pondrá a las personas por encima de las cosas (objetos, ideas, conceptos, etcétera). Ese orden proporciona paz, y consecuentemente, felicidad.
Y ya sabemos que las personas que son más felices también son más guapas y están más sanas.
El libre albedrío nos permite ajustar nuestra escala de valores y dar primacía a aquello que consideremos más importante en nuestras vidas.