De ante mano les digo amigos que no soy del todo buena en la redacción, aún estoy en ese proceso de ordenar las ideas.
Esta foto en general me recuerda a un día muy bonito, calido y azul, como el color de los petalos de las pequeñas florecillas que le adornan. Como el ramo, alguna vez deseé que ese momento nunca muriera, sin darme cuenta de que los instantes son tan fugaces como la vida de las flores arrancadas desde la raíz, no premeditaba, solo me quedaba allí, compartiendo mi dulzura, como las flores compartian su belleza a quién las miraba.
Dicen que la vida es muy corta, pero realmente tiene tantos finales y nuevos comienzos, que muchas veces son perfectos, en su singularidad. Ella no te pide permiso para dar un desenlace, ni a la hora de alejarte de algo que anhelas, solo actua tajante y de frente. A veces esta es la mejor manera, por eso guarde estas flores, para que en mi mente nunca mueran.
Nunca dejen pasar momentos si tienen la oportunidad de congelarlos como yo, no hace falta ser maestros, ni tener la ultima tecnología, un poco ingenio basta...