Una flor se estaba bronceando,
tomaba el sol, con gafas azul claro
pronto pasó una llanta de auto,
no tenía cuerpo, era solo el colorido neumático.
La rueda arrasa con todo a su paso,
la flor se incrusta a un lado
y sí por algún caso se marea,
lleva un poco de limón entre la rueda.
De repente algo se atraviesa,
es un ocelote corriendo por la carretera,
la flor lo agarra con su mano,
lo abraza y se lo lleva a su lado.
Un día aparecen en el prado,
después de la excursión en el neumático,
un ocelote y una flor amistad han creado
y en la eternidad siguen compartiendo buenos ratos.