Una calavera gigante,
se quedó desde tiempos de Halloween,
a veces, a Zomapa mira,
también observa a la hormiga.
Luces se encienden,
quizá, no es una calavera, es un extraterrestre,
la hormiga la muerde de forma disimulada,
para ver si sale volando a la Vía Láctea.
Sin embargo, la calavera,
no quiere irse y busca comida en la nevera,
unas verduras prepara,
come y se acuesta en la silla rosada.
Y empieza a roncar
Run-ran se escucha por la vencida,
Run-ran atrae mariposas de bello volar,
la invaden, la abrazan, la aplastan y se van...
Llevando en sus alas,
los sueños de una calavera,
que no quiere a nadie asustar.