Mi amiga zarigüeya,
esta vez, por la cola entra,
la ha adornado de tal forma,
que parece un gusano color rosa.
Este es un marsupial,
que le tiene miedo a la libertad,
muchos la quieren atrapar,
bajo un vaso de cristal.
Por eso este tierno amigo,
busca un escondrijo,
una bolsa de papel lo abraza
y promete cuidarlo en la madrugada.
El cielo eleva la bolsa,
sabe que el marsupial es noble para vivir en la zona,
entonces, lo vuelve ángel,
para que la zarigüeya revolotee por los aires,
sin miedo a que la dañen.
Fin
Hace unos días en Colombia, se presentó un caso de maltrato animal hacía una zarigüeya, realmente estos casos se presentan de manera seguida, pero esta vez, el agresor fue filmado y el video circuló por las redes sociales, causando indignación y molestia entre quienes amamos y protegemos la fauna silvestre. No sé que pasaría con el animal, el caso se está investigando para dar con los responsables y desde mis creaciones, quería una vez más traer este bello marsupial a mis cuentos, para decirles, que no hacen daño, además, tienen un papel importante en el ecosistema controlando plagas y dispersando semillas. Respeto por los animales, el planeta es de todos.