Y un día le creció un sombrero, con un reno en su extremo (es que le gusta la navidad).
Cuerpo marrón, con alas de doble color.
Lleva zapatos rosados, para dar un toque brillante al Pajamano que por aquí va pasando.
Así luce Pajamano,
en los árboles posa su cuerpo encantado,
no sé si hace pío-pío como los pollos dorados,
o si habla como nosotros los humanos.