Pasa un auto a gran velocidad, mucho afán parece llevar, una amarilla mano lo trata de tomar, pero no lo logra, este auto es de gran agilidad. Lo maneja una avena en hojuela, es niña porque un moño lleva en la parte trasera, compite con el ciempiés a las carreras, pero el auto, sin gasolina se queda y el de los muchos pies sigue por la carretera.
La avena se baja preocupada, empuja el auto y rápido se cansa, se sienta en la parte alta, a esperar que alguien venga a ayudarla. Escucha un Ru-ru, es un avión que viene volando por la locación, la hojuela se estira con determinación y salta hasta que se va en la maquina de blanco color.
Tiempo después un nubarrón se ve bajar, sobre el viene la avena con tranquilidad, la nube ingresa en el motor y se acomoda en su interior. La hojuela se acomoda para partir, el auto enciende y anda sin fin, ahora también puede volar, porque lleva una gasolina muy especial, construida con nubes, amor y felicidad, que aquella avena al cielo fue a buscar.
Copyright © 2020 Margarita Palomino
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