El verdadero amor es desinteresado e incondicional, no conoce fronteras y no es crítico. El amor incondicional solo se da, y no se pide nada a cambio. Es el amor de una madre, el de un perro que ama a su amo o el amor de una niña o un niño por la mujer que le dio la vida. El amor es ingenuo, cariñoso, tierno y muy estimulante.