Palabras hirientes, golpes constantes
Me vuelvo inútil cuando lo haces
Yo soy quien te ama, quien más te cuida
Pero ya no quiero que sigas en mi vida
Cansada de ocultar marcas
Las marcas de tus golpes
Sé que un día desaparecerán
Pero en mi alma por siempre quedarán
Ahogándome en el silencio
Sin una palabra de aliento
Sin tener algún consuelo
Ya no más a tus maltratos, ya no quiero
Desde hace muchos años, alguien que conozco no ha tenido mucha suerte en el amor. Sus últimas dos relaciones han sido extremadamente tóxicas, la primera con maltrato físico y psicológico, y la segunda está empezando con maltratos psicológicos. Su primera pareja (con él tuvo su primera hija) comenzó con insultos, esto se fue agravando hasta llegar a los golpes, convirtiéndose en palizas, con moretones imposibles de ocultar. Ella, una joven con notas excelentes en la universidad, la cual abandonó por un hombre, un hombre que prometió mucho pero terminó haciendo muy poco, debió acostumbrarse a la idea de estar mantenida por él. Y sí, fue su error hacerlo, pero, esto no es motivo para que un hombre llegue a esos niveles de maltrato hacia su pareja…a quien se supone que ama. 6 años, 6 años de violencia, muy difícil de controlar, y peor aún, sin recibir apoyo de nadie. Este hombre falleció, no es bueno alegrarse por la muerte de ningún ser humano, pero fue un alivio que partiera de este mundo él y no ella.
Esta joven, llena de libertad y sueños, a los pocos años de haber cerrado ese ciclo, está regresando a el. Quisiera hacerme la idea de que no es así, pero es muy difícil no hacerlo. En mi opinión (y sé que la de muchos también) es que NINGÚN hombre tiene derecho a decirle palabras obscenas a su pareja, ni en “jueguito” ni con “arrepentimientos” porque ahí es cuando comienza el maltrato. Esas ofensas que son en “jueguito” pronto se van convirtiendo en empujones, cachetadas y cada vez empeorarán.
Mi intención con esta publicación es lograr que si alguno de ustedes conoce a mujeres que pasan por esta situación, las ayuden, apoyen y aconsejen en todo lo que esté a su alcance. Muchas de ellas no se atreven a dar el primer paso y denunciar por miedo a que les causen más daño, y también por la falta de orientación y apoyo que estén recibiendo por parte de sus familiares. Esto último fue y es el caso de esta joven, con su actual pareja ya no es necesario que alguien la aconseje, ella misma se dio cuenta que esas ofensas no están bien, le reclama por esto…pero él continua con lo mismo. Ojalá esta situación cambie, no quisiera que vuelva a caer en lo mismo después de tanto sufrimiento.Espero que les haya gustado y ¡Gracias por leerme!