Hoy Lunes he pasado un día bastante tranquilo. En medio de tanto caos y de todo lo que ha venido pasando, sigo confiando plenamente en Dios y en que sus planes siempre son para bien... No hay que dejar de orar; ahora con este fuerte terremoto en Colombia tenemos que unirnos más que nunca en oración y no cesar. Sigamos pidiendo por la paz, la protección de todos y agarrándonos fuerte de la fe.