Cuando emigré (PRIMERA PARTE)

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Desde siempre había querido salir de mi país (Venezuela) e irme a vivir bien sea a España o Estados Unidos, desde que tengo uso de razón había sido así. Cuando salí de bachillerato le lloraba a mis padres para que nos fuéramos del país mencionando que ya la situación en Venezuela estaba grave, todo sin saber absolutamente nada de la vida como lo que costaría monetariamente aquello o la situación legal, sólo pensaba en lo que quería y no en lo que realmente importaba y conllevaba aquello.

Cada día en Venezuela era peor en cada uno de los sentidos que se podría imaginar, con ello, cada día eran más mis ganas de salir de allí, claro, ahora sí sabiendo lo que significaba irse del país.

Poco a poco me iba interesando más y más así que comencé a realizar cada curso que podía, el más barato que encontraba, el más accesible pero que me enseñara lo básico para así saber como defenderme. Cada día investigaba más y me desesperaba. Tenía años con esas ganas incesables.

En fin de año del 2017 me fijé la meta de irme del país el año entrante y creé un plan, planifique cada cosa. Estaba totalmente decidida.

A comienzo del 2018 fui convenciendo a mis padres mencionándoles poco a poco lo que yo quería.

En mayo del 2018 mi tía Katy, hermana de mi papá le escribió a mis padres diciéndoles que nos quería ayudar a irnos del país, que primero me enviaría el pasaje a mí. Yo emocionada por supuesto cambié mis planes y los adapte a aquella propuesta. Como mi plan era irme a Chile los cambié y planifiqué irme a RD para estar unos meses, reunir algo de dinero, ayudar a mis padres y luego irnos juntos a Chile. Le conté a mis padres el plan y les pareció una buena idea.

Unas semanas después de haber comprado el pasaje a RD, mi primo Jorlan le escribe a mi papá diciéndole que me enviarían el pasaje para que me fuera a España, que el me podría dar los papeles por tener el mismo apellido y así estar legal en el país, luego su esposa (a la cual no conocía y con la que nunca había hablado) me escribió diciéndome que iba a llegar trabajando en la peluquería dónde ella trabajaba, me dijeron que no llevara casi ropa que ellos me comprarían (igual me lleve toda mi ropa, no era mucha, pero era todo lo que tenía).

La propuesta era un arco iris, llena de colores, muy perfecta, era un paisaje maravillosamente pintado. Demasiado bueno como para rechazar una propuesta así, pero, como dicen por ahí, muy bueno para ser real.

Faltando dos semanas para mi partida, mi tía katy (hermana de mi mamá) fue a buscarme a mi casa ya que no teníamos los medios para que yo pudiera ir a despedirme, tenía años sin ver a varios de ellos así que no quería irme sin antes verlos, compartí con todos y fue excelente, esa semana me arrepentí tanto por no haber compartido mucho durante toda mi vida con ellos, son unas personas tan especiales, tan buenas, tan puras y transparente que saben amar a su familia y era algo que me encantaba y disfrutaba. Siempre me he sentido tan feliz estando con ellos. Me dolía el alma cada vez que me despedía de cada uno de ellos. Saber que no había compartido lo suficiente con ellos a lo largo de mi vida y no saber cuando lo volvería a hacer.

El día antes de irme del país me tocó despedirme de mi casa, dónde había vivido un poco más de 10 años, dónde permanecían los mejores recuerdos con mis padres, hermanas y doggy, mi bebé... Fue duro, no podía parar de llorar, era inevitable. Al salir de la cuadra estaba el padre de la iglesia, mis padres le pidieron que me diera su bendición ya que me iría del país, apenas el padre empezó a hablar volví a derrumbarme y al mismo tiempo le agradecí tanto a Dios por que sé que era él quién estaba allí bendiciendome, bendiciendo mis pasos.

Al día siguiente saliendo de casa para irme al aeropuerto, me dijeron que no me podría llevar a mi bebé así que antes de salir tuve que despedirme de él, eso si me partió el alma en millones de pedazos, él mi bebé, mi consentido y mi vida entera, mi amor puro y sincero. Me dolía tener que dejarlo, me dolía escucharlo llorar mientras ya yo no podía dar marcha atrás.

Las despedidas en los aeropuertos son muy tristes, sólo aquellos que hayan experimentado ese sentimiento son quienes pueden saber lo que se siente. En el primer aeropuerto me despedí del resto de la familia, allí quedaron mis hermanas, mis niñas pequeñas, que aunque nunca se los había demostrado tanto, les dije cuanto las amaba y aunque no se los dije exactamente con las palabras que ellas me entenderían, cuando les dije que todo lo que iba a hacer era por ellas en realidad les decía que me partía el alma dejarlas.

Mis padres se fueron conmigo a la capital así que aún no me había tocado esa otra despedida, el plato fuerte. Nunca había visto a mi papá tan sensible, tan triste, hecho pedazos. No paraban de llorar los dos y me dolía. Minutos antes de la hora límite para entrar a sala de espera les dije que ya era la hora de irme, entre llantos y abrazos nos partíamos en pedazos. Les pedí que se colocarán al otro lado de la entrada para yo no llorar tanto y tratar de disimular mi llanto frente a los de seguridad.

Al llegar a RD una de las guardias no me dejó salir a mi, unos cuantos venezolanos más. Tuvimos que pasar alrededor de 5 horas en revisiones para ver si nos dejarían salir, yo sólo pensaba en la preocupación de mi familia. Al final salí cómo si nada, allí me esperaban mi tía y mi prima. Pase dos días y medio en RD.

De Santo Domingo debía irme yo sola al aeropuerto de Punta Cana ya que mi tía debía trabajar y no podría llevarme al aeropuerto, con ayuda de los choferes de los autobuses se me hizo fácil llegar. Estuve desde medio día esperando en el aeropuerto hasta las 8pm, hora en la que saldría mi vuelo. Recuerdo que al confirmar pasaje me dijeron que mi maleta no estaba incluida, que debía pagar 60€ por ella, no tenía otra opción más que pagar. Poco tiempo después de despegar, como de costumbre, entregaron la comida a todos los pasajeros, menos a mi. Yo quedé totalmente extrañada y apenada ya que la muchacha que iba junto a mí le preguntó a la azafata que porqué no me daría la comida a mí y ella respondió que mi boleto era económico y no incluía comida, por otro lado, yo incómoda hice cómo que no entendí nada ya que hablaron en inglés, la muchacha muy amable quiso compartir su comida conmigo pero le dije que no, que muchas gracias pero no, me daba pena, era su comida y el vuelo era largo. A la mañana siguiente repartieron el desayuno y me hice la dormida para no pasar por lo mismo otra vez, estaba muy hambrienta pero no podía hacer nada.

La espera de 5 horas y medía en Alemania fueron muy largas, yo tenía demasiado sueño y no me quería dormir por miedo a perder el vuelo, también estaba muy hambrienta. No compré nada por pena a gastar el dinero que seguramente necesitaban mi primo y su esposa en su casa. En el vuelo a Barcelona tampoco me dieron nada para ingerir así que después de que le entregaron la comida a todos los pasajeros y ver que tampoco me darían a mí volví a hacerme la dormida mientras mi estomago rugía. Mi cabeza dolía mucho, por el hambre que tenía.
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Si quieren saber más de mi historia dejenmelo saber en los comentarios

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