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He dejado algunas huellas tras de mí, dos o tres huellas de suelas grises que ahora son parte del pavimento.
Las tiendas han cerrado todas, ahora los focos son como las estrellas, luces azules o muy blancas iluminando un cielo artificial
Luego giro como por acto reflejo hacia un callejón, me escabullo secretamente, a la distancia escucho sirenas, silbidos extraños, alguna voz muteada, escucho el viento y las respiraciones, corazones palpitando, de las ratas y de los hombres
Entonces me detengo, me escucho a mí mismo, intentando reconocerme, si también palpito, si respiro, si estoy cerca o muy lejos
Me doy cuenta que no sé dónde estoy, que llevo días sin comer, que huelo mal, que no reconozco mi propio cuerpo, que él no me reconoce a mí y las sirenas más y más y más cerca como queriendo encontrarme.
Pero no van a encontrarme, pienso llegar al fondo de aquel callejón me sentaré en silencio, a mirar la luz más brillante, a olvidarme de todo,
Respiraré tan profundamente como pueda, tomaré el enchastre entre mis dedos y entonces me perderé para siempre, entre las noches, entre las coladeras, los gritos, el ruido de los autos yendo y viniendo, las explosiones, los disparos…
Los latidos de algún corazón.