Sentado te ví partir,
no quise detenerte,
hoy muero por no verte;
¿por qué te dejé ir?
Sin tí no puedo vivir
y no quiero ver la muerte;
regresa pronto para amarte;
por favor, alegra mi existir.
Aquí estoy a la espera
del regreso de mi amada,
Oh, Señor!, añoro su llegada.
Vuelve pronto ilusionada,
no esperes mi retirada;
amada mía, te quiero a mi lado sentada.