Estoy acostado en mi cama, solo en la casa como siempre, me pongo a perder el tiempo en internet con mis audífonos a todo volumen, me sumerjo en mi mundo de soledad…
No me quejo por vivir solo en la vieja casa de mis abuelos, me quejo de lo asquerosa vida que llevo (si a esto se le puede llamar “vida”).
En las noches solo me pongo a ver el techo sin hacer más nada, solo con un poco de música.
A veces escucho cosas que se caen en la casa, pero nunca les doy importancia, me daba igual si era el viento o un gato que se metía a husmear, hasta me daba igual si fuese un demonio que se venía a comer mi comida ¿Exageré verdad?
En mi cuarto hay una ventana muy grande que da hacia la parte trasera de la casa (el corredor o lo que sea). Desde mi ventana se ve la puerta del cuarto en donde se guardan las cosas, ahí normalmente se escuchan cosas que se caen y ruidos bastante extraños, pero no le doy importancia.
Este relato de un pequeño trozo de mi vida comienza una noche que me fui con unos pocos amigos a un cementerio un poco abandonado (digo un poco porque no estoy completamente seguro para decir “totalmente abandonado”).
No sé de brujería ni nada de esas cosas, la verdad no se casi nada de eso, a pesar de que mi familia creía en esas cosas y las practican, yo no lo entendía y me fastidiaba entenderlo. Como les contaba, no sé nada de eso pero me parecía extraño que hubiesen gallinas decapitadas y montículos de plumas, a mi parecer eso no es típico en un cementerio, pero como me daba igual simplemente mis amigos y yo lo agarramos de juego, nos metíamos en tumbas abiertas, corríamos por ahí. Fue una noche divertida…
Perfecta para salir de mi aburrida rutina diaria.
Incluso nos pasó algo extraño que nos asustó demasiado. A lo lejos, profundo en el cementerio, escuchamos un grito terrorífico de un hombre, nosotros lo que hicimos fue salir corriendo de allí y cada quien para su casa.
Esa noche en mi casa todavía tenía en la mente ¿Qué demonios había sido ese grito?
Esa noche no dormí bien.
Cuando me iba a dormir sentía que algo me observaba, no le di mayor importancia y me acosté, A cada rato me despertaba por un ruido que había del otro lado de mi ventana.
Esa noche no dormí bien, se podría decir que ni siquiera dormí…