Varias veces son las que he leído “El principito”, y, después de los años, he conseguido entender la metáfora de la rosa. Tras profundizar sobre su significado, comprendo que Saint-Exupery quiso homenajear a su esposa Consuelo representándola en la obra como una rosa: bella y delicada, pero con espinas. Pero era suya, al fin y al cabo.
No llegué a entender la metáfora de la rosa hasta que decidí comprarme una maceta que tenia una flor morada, un poco marchita, si fuera persona seguro que sería una persona triste. Con toda la ilusión del mundo decidí adoptarla para darle mi cariño y así hacerla la flor más bonita del mundo, nutriéndola con cariño y un poco de agua, y algún que otro cuidado.
Me di cuenta a los dos días que la flor ya no estaba mustia, sino que miraba al cielo, con un bonito color morado, que realzaba su belleza. Me sentí afortunada por haber conseguido que esa mustia flor sonriera mirando al sol. Entonces comprendí que elegí esa flor porque estaba triste, y me propuse hacerla feliz, porque sabía que si la trataba bien sería una flor maravillosa. Y así fue.
Ella me ha hecho especial a mi mostrándose bella, es su forma de agradecer tanto cuidado. Pero lo que no sabe es que la elegí porque para mí ella también era única. Quizá otra persona hubiera sabido cuidarla, pero no lo hubiera hecho igual que yo.
Fue verla y saber que nos necesitábamos. No es que no fuera feliz, no me faltaba de nada, pero ahora, le encontraba sentido a mi vida: ella había crecido para que yo la cuidara. Y yo estaba en el mundo para cuidar de ella, y hacerla el ser más feliz del mundo.
Quizás otras personas la vean y piensen que es una simple flor, pero yo sé que no, porque cuando estoy con ella, cuando la miro, la cuido, la protejo, ella sonríe, se estira y se pone más bella que nunca. Porque quiere que yo la vea así.
Por eso siempre diré que no es una flor cualquiera, es mi flor, la más maravillosa del mundo para mí, y eso es lo que la hace especial…
Fuente de la imagen: http://amanecemetropolis.net/wp-content/uploads/2013/10/petitprince2.jpg