Llegó a casa vencida, sin terminar de creer lo que le había finalmente pasado esa tarde. Llevaba con un runrún raro unos días, una sensación extraña de lejanía de algo que no iba exactamente como antes y así fue.
Antes de que llegara la hora en que tomaban café, sus compañeros, abandonaron el despacho, no se extrañó, otras veces pasaba, siguió enfrascada en sus pensamientos, pero está vez, fue distinto. Jaromsi, su inmediato superior, la llamó al despacho, le dijo que tomara asiento y en pocas palabras, le dijo que aunque estaban contentos con mis años en la empresa, era el momento de amortizar el puesto y dejar paso a aire nuevo y nuevas ideas que habían sido presentadas y que por lo visto, habían calado en los de "arriba"
Después de casi diez años en la empresa, tenía delante un finiquito, no en muy malas condiciones, pero no era precisamente lo que esperaba.
Pero quién, musitó.
Jaromsi guardó silencio durante unos segundos, un destello en la pantalla del móvil, lo delató, la nueva, la mosquita muerta de impertinencias constantes y un postgrado en la privada...
¿Te la estás follando?. Notó la rabia apoderándose de su garganta, mientras se realizaban sin ningún circunloquio, las palabras...
No es el momento...
El rubor de sus mejillas, terminó de confirmar sus presagios. Firmó con un no conforme la documentación entregada y con un "me cago en tus muertos, hijo de puta" se despidió cerrando violentamente la puerta.