Hace 24 grados y un 60% de humedad, en principios condiciones idóneas, para el disfrute del clima en esta Málaga de verano flamígero y pirocúmulico. Pero mi cuerpo, quiere más, si de mi dependiera, haría seis o siete grados menos, aunque, tengo que reconocer, que las noches, se duerme de lujo, incluso, me estoy teniendo que tapar y todo.
He ido al mercado de Huelin, a comprar, no había mucha gente, una delicia, he tardado muy poco en comprar y me he llevado lo que he querido, como debe ser, es la clave. Luego el ir y volver, no se me hace pesado en absoluto, prácticamente, no me entero. La forma física adecuada, lo hace todo, a nivel físico pero sobre todo, mental.
En mi caída a los placeres pequeño burgueses, me he comprado un box de Bezoya, vienen ocho litros con su grifo para dosificarla adecuadamente. Una delicia, en serio, es mejor que tenerla del grifo y me quito los bultos trapezoidales rompe pies de en medio y por ende, me obligo a dar un paseo adelante y atrás, con los levantamientos consabidos, hay que llegar al menos a los once diarios.
El haberme quitado esas rémoras de trabajo, del año pasado, muy accidentado, he vuelto a recuperar el tono, para ejecutar, hacer, aunque debo reconocer que a estas alturas de la semana, ya ando un poco cansado de trabajar, me he ganado cada minuto de descanso.
Hoy comemos ensaladilla rusa de garbanzo. Si con garbanzos cocidos, bien lavados, con mayonesa light bien ligada, un bote de picadillo de encurtidos, su huevo duro, un lomazo de caballa de buena conserva y pimiento morrón extra. Ya os contaré.