La semana, ha sido una locura, hoy ha sido el primer día que me he notado con fuerzas y claridad de ideas. Anoche, a las 22,30 ya estaba en la cama, ha sido mi segunda noche de sueño en condiciones seguido, y claro, eso se nota, por eso me he reincorporado gozoso, a la escritura. La noche del domingo al lunes, fue una locura, a las cuatro despierto. Comí tarta en casa de mis padres, por mi cumpleaños, un trozo pequeño, nada del otro mundo, y horrible que mala noche, que poco dormir.
El lunes, además fue un día especialmente terrible de trabajo. No os podéis imaginar la sensación de impotencia y rabia, de la gente necesitando mi trabajo y yo completamente bloqueado como con un corcho metido por cerebro. Digamos que mi único interés, era intentar dejar lo menos lesivamente el día.
El martes, no fue mucho mejor, dormí algo más, ya os digo que lo del lunes fue de broma macabra. Pero nada, a la hora de empezar a trabajar, la energía destaca por su ausencia, cuesta enlazar, responder, pensar, he ido haciendo las cosas, como dice mi madre, "con los ojos de la cara" Lo mismo, dejar pasar el tiempo e ir devolviendo revés, como en el tenis a la espera de una situación más propicia.
El miércoles, ya fue otra cosa, casi un día normal, de trabajo bien sacado, de respuestas certeras y adecuadas, aunque al medio día, después de la canónica sesión de pesa rusa, comer y echar una pequeña siesta, me noté falto de punch, de energía. Aproveché para liquidar temas que tengo pendientes de médicos, las pruebas rutinarias de todos los años.
Hoy ya ha sido otra cosa, pero aun así, la energía no fluye no dura como antes, es como si fuese mi combustible si, pero me faltase el octanaje adecuado. Pero la semana, ya la tengo encauzada. Deberes pendientes medio cumplidos, Tengo pendiente historias con más enjundia, pero, todo tiene un comienzo, un volver a teclear, enfrentarse al cuadro vacío, romper de nuevo el hielo. Vamos adelante.