Ayer fue un día apocalíptico, de esos que te aplastan y no te dejan hacer nada. Por mucho que trabajes, q veces nunca es bastante, siempre hay alguien que lo quería más rápido y mejor, sobre todo, más rápido. No soy lento, pero soy minucioso, en este mundo del todo vale hasta un pedo cuenta como opinión.
A uno no lo envejece no lo retiran los años, lo retiran o lo envejecen las circunstancias que vives por tener esa edad. Ramos, por poner un ejemplo, al nivel que quiere estar, le pide al cuerpo una disciplina y un nivel de exigencia que cualquier otro se rompe, el también se rompe, claro está, pero no es lo mismo tener veinticinco años que treinta y cinco. El entorno, es un añadido más que pesa lo suyo. Ese es el plus que puede tener un chaval como Vinicius que lo único que tiene que hacer es salir y hacer lo que sabe hacer.
Con la vida profesional, pasa lo mismo, no es igual tener que hacer rentas como forma de vida que tener una serie de clientes recurrentes que siguen teniendo sus problemas e inquietudes, si le sumas unos padres mayores, un gato enfermo también por mayor, noches en vela y todo el exorno que rodea eso, te da como resultado que terminas siendo derrotado, no por viejo, si no porque esta sobrecarga puede con cualquiera, pero está claro que con veinte años, no te pasa.