Otra te tenía en su lecho,
otra recibía tus caricias,
mi mutismo era inexplicable,
ante esa imagen que me destruía,
que hería cada ápice de mi corazón.
Tus manos la recorrían completamente,
la lujuria estaba allí, sentada en el sillón,
observando mi llanto y mis lágrimas caer,
y burlándose a carcajadas de mi dolor.
¿Qué hago aquí? me preguntaba,
nada podía entender,
atada y prisionera debía mirarlos,
solo gritaba que la dejaras,
que caricias no le brindaras,
que sus labios ya no besaras,
pero no me podías escuchar,
la locura me quería dominar.
Ella disfrutaba tu cuerpo,
entre jadeos y gemidos lo quería demostrar,
una risa dantesca de pronto salió de ella,
entonces me miraste y tomaste mi mano,
y tu rostro se transformó en el mal.
Exaltada desperté entre gritos y arrebatos,
pero allí estabas a mi lado...
Solo era una cruel pesadilla donde te perdía,
cruel pesadilla que dejaré en el pasado,
ahora estás en mi cama,
ahora hazme tuya amado.
