La lactancia materna constituye la forma idónea de lograr los nutrientes necesarios para crecer y desarrollarse de una forma saludable, hace crecer el amor entre la madre y el hijo, además de que brinda seguridad y le da tranquilidad al bebé. La lactancia es más que dar alimento, es proporcionar placer, amor y compañía.
La lactancia materna acelera la recuperación de la madre durante el postparto. Este proceso promueve más rápidamente la pérdida de peso que la madre ganó durante el embarazo, así como también disminuye los riegos de que la madre padezca de anemia y depresión.
La leche materna contiene todo lo que el niño necesita durante los 2 años de vida, favoreciendo su crecimiento y adecuada maduración, lo protege de enfermedades como, bronquiolitis, neumonía, diarrea, otitis, infecciones en la orina, además de alergias alimentarias.
La leche le brinda al bebé componentes que se encargan de protegerlo mientras su sistema inmunitario completa su desarrollo.
La leche materna contiene proteínas, fósforo y calcio, para el crecimiento y mantener los huesos sanos y fuertes. Nutricionalmente la leche materna contiene Vitaminas A, B, C, K y bacilos que impiden las infecciones.