El amor de Dios es muy diferente al amor humano. ya que es incondicional y no se basa en sentimientos o emociones. No nos ama porque nosotros seamos fáciles de amar o porque le hagamos sentir bien; él nos ama porque él es amor. Él nos creó para tener una relación amorosa con él y sacrificó a su propio hijo quien también estaba dispuesto a morir por nosotros para restaurar esa relación, tenemos que creer en el amor de Dios.
El amor es paciente, es bondadoso. El amor no es envidioso ni jactancioso ni orgulloso. no es egoísta, no se enoja fácilmente, no guarda rencor. El amor no se deleita en la maldad sino que se regocija con la verdad. Todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor jamás se extingue.