En Venezuela estado Mérida, existe un monumento fundado en 1961 el cual se levantó en honor del noble animal que representó la lealtad y nobleza de Nevado.
Nevado fue un perro que acompaño a nuestro Libertador Simón Bolívar en la épica Batalla de Carabobo, este perro era cuidado por el indio Tinjacá a quienes los oficiales del libertador apodaban “El Edecán del perro” cuenta la leyenda que Tinjacá también murió en la Batalla de Carabobo mientras intentaba rescatar a Nevado.
Nevado era originario de Mucuchíes (ciudad del municipio Rangel del estado Mérida), de raza pastor de rebaños y perro guardián. La primera cualidad la perdió por la escasez de rebaños en los páramos andinos pero en cambio conservó la cualidad de guardián.
El panegírico de piedra y mármol lo encontramos específicamente en la hacienda del señor Pino, quien fue la persona que le obsequio al Libertador a Nevado. El acceso al monumento se realiza a través de escaleras ya que tiene diferentes niveles, con una plataforma elevada de 1,5 metros.
Nevado es de carácter manso, amoroso y muy atractivo, es inevitable tomarse una fotografía con este hermoso perro.
Durante el relato de la historia, hablan de Tinjacá quien era un indígena orgulloso, de espíritu libre, indomable y guerrero; aunque de carácter muy sencillo y leal. Conocía muy bien al perro, porque éste se había criado con él.
Nevado por su parte era negro como el Azabache con el lomo, cola, las patas y parte de las orejas blancas como copos de nieve, lo que hacía recordar las nevadas crestas de los Páramos Andinos.
Existe una fundación que su meta principal es conservar a los perros de raza Mucuchíes, como raza emblemática venezolana, declarada en el año 1964, fue declarado en Gaceta Oficial por Decreto Presidencial como “El perro oficial de Venezuela”, convirtiéndose así en un símbolo emblemático de nuestra nación.