Una de las paticas de mis espejuelos se zafó y comprarme una armadura nueva no me era muy asequible en estos momentos. Gracias a este muchacho que en su taller me los arregló. Solo me costó 700 pesos cubanos el arreglo. Luego de eso salí a despejar un poco luego de dos días de trabajo intenso. Un Frapuccino me sirvió de bebida refrescante con tan intenso calor. Que calor Dios mío!!!