Miradas que descubren #11: Hand-written Words | Palabras escritas a mano [EN/ES]

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Hello, dear Holos & Lotus community!

A few days ago, I was looking through some drawers that had belonged to my grandmother. I was not looking for anything in particular. I was just sorting through old papers and deciding what could still be kept after so many years.

Among documents, papers and some things I had almost forgotten, I found several letters. Some were carefully folded, while others clearly showed the passage of time. There were letters from people who had been in love with her, messages from friends and little notes that must have been important when they were received.

I spent some time reading them. Before becoming the grandmother I remember, she had also been a young woman who had friends, received letters, waited for news and shared parts of her life with other people. Those papers showed a side of her that I had never seen in quite that way.

What caught my attention most were the postcards.

I found several of those postcards that people used to send for birthdays, special occasions or simply to let someone know they were thinking about them. Some had flowers, landscapes or colorful drawings that now look quite old-fashioned. But what interested me most was what was written on the back.

In Cuba, this tradition has almost disappeared. There was a time when buying a postcard to congratulate someone was quite common. You chose one, wrote a few words, added the name and address, and then waited for it to arrive. Today, we can congratulate someone in a few seconds with a phone message and receive an answer almost immediately.

That does not mean that today's affection is less sincere. People still look for ways to tell someone they care, remember them or are happy to share an important date. The way of doing it has simply changed.

Those postcards showed how much could be behind something so small. Someone had chosen the card, taken the time to write on it and then made sure it reached the other person. The whole gesture remained there, on a small piece of cardboard, for years.

That is what I liked about them. They were not valuable because they were old. They were valuable because they kept a little piece of a relationship. A short birthday greeting could say more than the few words written on the card because behind those words there was time, attention and the desire to make someone happy.

Some messages disappear after a few days. Others remain in a phone until the device is replaced or the conversation gets buried under hundreds of other messages. That is part of how we communicate now, and there is nothing wrong with that.

But there is something special about finding a handwritten message many years later and recognizing the handwriting of someone who may no longer be here. The paper becomes a small connection with a person and with a time that we can no longer visit.

I closed the drawer without deciding what would happen to everything inside. The postcards, however, will stay. They carry simple words, but also the memory of someone taking a little time to say: I remembered you.

Images used in this publication were obtained from Pixabay.
English translation made with DeepL Translate.


🇪🇸 En español


Chapter 11 · Miradas que descubren

Palabras escritas a mano


Fuente Pixabay

¡Hola, querida comunidad de Holos & Lotus!

Hace unos días estaba revisando unas gavetas que habían pertenecido a mi abuela. No buscaba nada en particular. Solo estaba organizando papeles viejos y viendo qué cosas todavía valía la pena conservar después de tantos años.

Entre documentos, papeles y algunas cosas que casi había olvidado, encontré varias cartas. Algunas estaban dobladas con cuidado y otras mostraban claramente el paso del tiempo. Había cartas de personas que habían estado enamoradas de ella, mensajes de amigas y pequeños escritos que seguramente fueron importantes cuando los recibió.

Estuve un rato leyendo algunas. Antes de ser la abuela que yo recuerdo, también había sido una muchacha que tenía amigas, recibía cartas, esperaba noticias y compartía parte de su vida con otras personas. Aquellos papeles mostraban una parte de ella que yo nunca había conocido de esa manera.

Lo que más me llamó la atención fueron las postales.

Encontré varias de aquellas que antes se enviaban por cumpleaños, fechas especiales o simplemente para hacerle saber a alguien que se estaba pensando en esa persona. Algunas tenían flores, paisajes o dibujos de colores que hoy parecen bastante antiguos. Pero lo que más me interesó estaba escrito en la parte de atrás.

En Cuba esa tradición se ha perdido casi por completo. Hubo un tiempo en que era bastante común comprar una postal para felicitar a alguien. Se escogía una, se escribían unas palabras, se ponía el nombre y la dirección y después había que esperar a que llegara. Hoy podemos felicitar a alguien en pocos segundos con un mensaje por teléfono y recibir una respuesta casi de inmediato.

Eso no quiere decir que el cariño de ahora sea menos sincero. Las personas seguimos buscando maneras de decirle a alguien que lo queremos, que lo recordamos o que nos alegra compartir una fecha importante. Simplemente cambió la forma de hacerlo.

Aquellas postales mostraban todo lo que podía haber detrás de algo tan pequeño. Alguien había escogido la tarjeta, había dedicado un momento a escribirla y después se había ocupado de hacerla llegar. Todo ese gesto quedó guardado durante años en un pequeño pedazo de cartulina.

Eso fue lo que me gustó de ellas. No eran valiosas por ser antiguas. Lo eran porque conservaban una pequeña parte de una relación. Una felicitación de cumpleaños podía tener unas pocas palabras, pero detrás de ellas estaba el tiempo que alguien dedicó a escoger la postal, escribirla y enviarla para hacer feliz a otra persona.

Algunos mensajes desaparecen después de unos días. Otros quedan en el teléfono hasta que cambiamos de equipo o la conversación termina perdida entre cientos de mensajes. Así nos comunicamos ahora, y no tiene nada de malo.

Pero tiene algo especial encontrar muchos años después unas palabras escritas a mano y reconocer la letra de alguien que quizás ya ni siquiera está. El papel termina siendo una pequeña conexión con una persona y con una época que ya pasó.

Cerré la gaveta sin decidir todavía qué haría con todo lo que había dentro. Las postales, en cambio, se quedarán. Tienen palabras sencillas, pero también conservan el recuerdo de alguien que dedicó un poco de su tiempo para decir: me acordé de ti.

Las imágenes utilizadas en esta publicación fueron obtenidas de Pixabay.
La traducción al inglés fue realizada con DeepL Translate.


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