Hola, apreciada comunidad. Me acerco esta vez a este maravilloso espacio de interacción e intercambio cultural para compartirles mi última creación literaria. Un cuento breve que espero les guste. Como siempre les digo: estoy abierto a cualquier crítica u opinión. Nos vemos pronto. Les mando un abrazo.
"Como ante un espejo"
Carlos Arévalo es un joven actor que su primer trabajo en la compañía de teatro para la que audicionó hace pocos meses, le planteó un nuevo reto actoral en su carrera, representar a Pedro Ramírez, un asesino silencioso de perros, por odio.
Pedro es padre de un adolescente con una filosofía vegana, que defiende la vida de los animales y que ya piensa ser biólogo marino, es su proyecto académico, así como egresar de la más prestigiosa universidad de su país. En este sentido Carlos se identificó con el hijo de Pedro apenas leyó por primera vez el texto teatral, cuyo autor es uno de los más prolífico, y por ser ovolácteo vegetariano, en lo que se convirtió por amor también a los animales, aunque siempre lamenta no poder tener mascotas por carecer de una vivienda cónsona para adoptarlas.
Carlos siempre se sintió incomprendido, criticado principalmente el tiempo anterior, cuando fue vegano, como el hijo de Pedro, hasta su propio padre no lo entendía, pues sostenía que todos los animales existían para que los hombres dispusieran de sus vidas. Ideas como estas Carlos no la compartía, menos que vinieran de su padre a quién siempre trató con recelo por haber maltratado toda su vida a su madre, tanto verbal como físicamente, por esta razón se fue de su casa cuando su madre murió de una terrible enfermedad con la que batalló corto tiempo.
La madre de Carlos adoraba a los perros y a los gatos, pero extrañamente ninguno de estos vivía los años suficientes y naturales en una de estas especies, se enfermaban gravemente después de un año en su casa.
Pedro usaba el veneno como modus operandi, poco a poco ganó fama en su barrio como el "mata perros" después de haber confesado, borracho, sus fechorías a un vecino, este a su vez lo comentó a su mujer y finalmente esta se encargó de difundirlo en toda su cuadra, pero todo lo que se decía de Pedro tildaba en el chisme, porque nunca nadie obtuvo pruebas para acusarlo.
Micki fue su primera víctima, Poli su segunda, Benito la tercera y luego siguieron Dumbo, Gary, Budi, entre otros que Pedro nombra en el segundo acto, cuando acepta todas las acusaciones hechas por su hijo después de encontrar la evidencia que hasta entonces nadie había adquirido, un diario que su padre fue engrosando a medida que ejecutaba a cada perrito o gatito, y es que sus víctimas tenían algo en común, eran cachorros o de razas pequeñas, como reveló el psiquiatra de la obra al explicar la crueldad que Pedro anidaba en su corazón, si lo tuvo, porque sus víctimas inspiraban ternura, ya sea por su edad o su estatura.
Sin embargo, para Pedro, lo principal es su familia, su esposa y sus hijos son todo para él, y cuando tuvo que aceptar que había eliminado muchos perros, entendió que era el final de todo, su esposa quedó asombrada, nunca imaginó nada semejante y le pidió el divorcio, hasta alegó que quizás a ella había podido matarla por cualquier motivo, tal como Pedro justificó la matanza, que lo había hecho por diversos motivos, fue una manera de liberar sus rabias y frustraciones en su vida profesional, la paralela a su hogar, en donde se encargó de mantener una cosa alejada de la otra, dando a cada una su lugar, manteniendo a raya y sin mezclar el amor de su esposa e hijos con lo que realmente le preocupaba: la calle, la envidia, la traición, la maldad del mundo, todo lo que agrupara a la humanidad lejos de su hogar, teniendo entonces claras ideas hostiles y una actitud con aires de misantropía.
En el tercer acto, la esposa de Pedro cuenta a su hijo que quizás su marido cometió sus crímenes cuando él la dopaba, -Yo tomaba el té que me servía antes de dormir, y a la mañana siguiente del sábado de turno, me costaba ponerme de pie, pero enseguida sabía de la muerte de uno de mis perros o la de alguno de los perros de mis vecinos, mientras tu padre ya estaba en la iglesia, donde pasaba todo el domingo - tal fue el comentario de la madre entre llanto y miedo, entre dudas y conteniendo la desesperación.
El día del estreno de la obra de Carlos, su hermana asistió y asombrada relacionó a Pedro con su padre, porque este dio agua a su perra y esta pasó todo el día durmiendo, como si estuviese dopada, también como su madre estuvo los últimos días de su enfermedad, dopada.
Carlos aún duda si su madre murió realmente de su enfermedad, o esta fue adelantada por su padre, quizás accidentalmente, para que lo dejara en paz por sus quejas y lamentaciones nocturnas, porque sabe que nunca la quiso, ni a sus propios perros ni a los de los vecinos, que él no quiere la vida como tal y se siente obligado a vivirla temiendo sufrir. Pero era su padre, no podía aceptar que él dopara a su madre y que esta acción posiblemente provocó el accidente cerebro vascular que le ganó la carrera al cáncer, hacia la muerte.
El último día de la temporada el papá de Carlos asistió en primera fila, y solo Carlos supo que frente a su padre estaba Pedro como ante un espejo, con todo su odio por la vida de seres inocentes, cara a cara con el asesino de su madre, de Micki, Budi, Poli, Dumbo, Gary, Benito y todos los perritos y gatitos de la cuadra, dopados por el agua que se amoldó a sus cuerpecitos y siguió su paso sin importar la vida, sin respetar ningún derecho o cualquier letra inventada por los hombres para referirse al mundo, para comprender su historia y sus actos.
(12-03-21)
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