En el juego de la vida jugué lo que me quedaba
apostándole al amor hasta mi último centavo
y aunque me digan que tengo la cabeza desquiciada
insistiré hasta la muerte ¡Porque creo en los milagros!
Ya cansado de esperar que nuestra herencia sagrada
regresara al pedestal que hace algún tiempo ocupaba
mirando sin esperanzas como se deterioraba
en el juego de la vida jugué lo que me quedaba
Sin que me temblara el pulso, como un experto, confiado
de recibir un millón por cada peso jugado
dejé mis sueños volar en la palabra apoyado
apostándole al amor hasta mi último centavo
Sin verla como quimera ya que es posible alcanzarla
sin temor a confundirme pues la senda está marcada
por la sangre de Jesús cada vez más mancillada
y aunque me digan que tengo la cabeza desquiciada
Me mantengo fiel a Cristo y sé que es posible amarnos
tan solo con recordar que todos somos hermanos
yo en mi caso sin dudar aferrado de su mano
insistiré hasta la muerte ¡Porque creo en los milagros!