A vuelta de la esquina están setenta
claveles de un jardín de mustias rosas,
testigos de experiencias muy hermosas
y otras con una realidad muy cruenta.
De decepciones ya perdí la cuenta
pasando situaciones dolorosas,
y en la salud no marchan bien las cosas
con cada achaque que la edad fomenta.
Sin embargo, mantengo el optimismo
aunque mi vela pierda sus destellos
y no sienta deseos de discordia.
Tampoco es que me encuentre ante un abismo
porque para vivir momentos bellos
espero de Dios su misericordia.