Pero yo te quería.
Nunca pude ofrecerte
nada que llegara a satisfacerte:
mi arcoíris jamás tuvo colores,
se encontraban mis rosas sin olores,
y mi pobre guitarra
monótona cual lúgubre chicharra
tocaba siempre las mismas canciones,
y en triste piano sin afinaciones
lloraba amargamente,
y en sus teclas pegaba yo la frente
errando bravos sones.
Nada yo te ofrecía
que pudiera cubrir expectativas,
y aunque siempre callada tú te ibas
ese abrupto silencio yo te oía,
y hoy que el tiempo ha pasado
no habría de darte nada de tu agrado
¡¡¡pero yo te quería!!!